Sobre los espejos del telescopio
El otro día escuché la noticia sobre el descubrimiento de las ondas electromagnéticas predichas por Einstein hace un tiempo. El descubrimiento se realizó a partir de las minúsculas variaciones observadas en el LIGO, un instrumento de escucha espacial. Kip Thorne mencionaba que las escuchas de la radiación espacial proporcionaría más datos que la observación a través de telescopios como el Hubble. Ahora, un telescopio como el antes mencionado va a ser puesto en órbita para continuar con las observaciones astronómicas.
Pensar todo esto nos ayuda a conocer el universo, su estructura y función, sus posibilidades y si existe vida extraterrestre. Tal vez esa vida extraterrestre nos ayude a salir del bloqueo que nos lleva a destruir nuestro mundo mientras gastamos mucha energía en averiguar cómo poblar otros planetas inhóspitos.
Tal desfase me hizo imaginar un fin de semana de mayo previo a una gran catástrofe con extinción incluida, en un futuro no muy lejano. Lo que me venía a la mente era un grupo de jóvenes conversando en la playa, sentados en sus hamacas y colchonetas mientras comen pipas, escuchan música variada y matan el tiempo mientras llega el meteorito que va a destruir toda o casi toda la civilización. Pasada la fase de miedo al saber que van a morir casi con seguridad, empiezan a hablar dos chicos, los más despiertos del grupo.
—No creo que vayamos a morir, así sin más.
—¿No? Pues sí que llegas tarde. Dijeron que iba a caer cerca, no han dicho dónde pero han dicho que nosotros nos lo vamos a comer de lleno.
—Ya, pero creo que vamos a tener un golpe de suerte. No sé si existen Dios o los extraterrestres pero algo tiene que pasarnos para salvarnos.
—¿Qué dices? Eso está ya más que hablado. Llevamos mucho tiempo preparándonos para esto. Que haya gente por ahí haciendo locuras te tiene que dar una pista.
—Esa gente está aprovechando que se acaba el mundo para darse un festín. Lo contrario que nosotros.
Se incorpora a la conversación una chica que come pipas con velocidad. Cada uno tiene un saco grande y está llenando otro saco con las cáscaras al lado de la hamaca.
—¿Por qué sacáis el tema otra vez? ¿No se puede escuchar música en paz? Ya es bastante que vamos a morir y se nos acaban las pipas y no tenemos agua. Los cabrones de la fuente la han roto, no creo que sea para que no bebamos más…
—No han sido ellos, puede ser que haya reventado la cañería por fallos en la bomba del pozo.
—Eso lo dices porque tu hermano es uno de los mafiosos que están allí.
—Mi hermano murió el martes.
—No jodas.
—Sí. Lo mató la justicia.
—Vaya, ajustando cuentas antes del Gran Final. Aquí ya saben que no pueden acercarse.
—Entraron por sorpresa, a plena luz.
—Pues lo mataron. Lo que no esperaban era encontrarse con los poceros al día siguiente.
—Se cruzaron en la loma, no pudieron escapar.
—Cuanta tontería, con la muerte a la vuelta de la esquina por no esperar una semana. Se podían haber ido nadando a las antípodas.
En ese momento, se despierta otra chica. No se encontraba bien. Estaba bastante deshidratada. Había comido muchas pipas y tenía problemas de riñón. Abre los ojos, mira alrededor y habla.
—¿Qué hora es? ¿Aún no es de noche? ¿Queda agua?
—No nos queda agua. Tenemos que subir al castillo, por si queda alguien por ahí. Si quieres, nos quedamos uno contigo y los demás nos vamos a por agua. Son las ocho. Dentro de una hora subimos. ¿Quién quiere subir?
—Quédate tú con ella y subimos los demás.
—Vale. Acuérdate de quitar el seguro, no te vaya a pasar lo de ayer.
—Ya, no se me va a olvidar. Espero.
La chica vuelve a cerrar los ojos. Los demás se miran preocupados y lamentándose de su situación que, aunque iba a peor, era bastante grave. Siguen hablando.
—Al final iban a tener razón nuestros padres cuando decían que no valemos para nada— dijo Kiko.
—¿Me estás llamando inútil?— preguntó con tranquila sonrisa Marquitos.
—No, pero cuando te han dicho tantas veces que eres eso, te planteas si lo eres. Yo tengo claro que no, pero mira como vamos a acabar. No vamos a servir para nada, de cualquier manera— dice Kiko, cada vez más lento y apagado.
—Pues yo no tengo tan claro que vayamos a acabar. Puede ser que muramos, pero ¿todos? ¿Toda la especie?— insiste Marquitos.
—¿Tú crees que a la especie le importamos nosotros? ¿Se preocupa por ella?— dice K. señalando a su amiga sedienta.
—Ni por ella ni por ti. Espero que los que sobrevivan se den cuenta de que esto va a cambiar bastante. Volvemos para atrás. Cómo vamos a vivir ahora. Nosotros no, los que vivan. Ahora, nosotros, a por agua. Esta noche, ya veremos. Los demás, tendrán que apañarse, buscarse la vida hasta el jueves. Luego, el apocalispsis— dice M.
—...Zombie— dice Verdú.
—Vamos a ver: zombies, no. Buitres, asesinos, depredadores… Como ahora pero peor— dice Kiko, cada vez más serio por la idea de subir a por agua y encontrar la muerte o quedarse con Bibiana y morir en la playa esperando el agua.
—Tantas películas de ciencia ficción en las que todo acaba bien… No estamos preparados. No se puede preparar esto. Sabemos que puede ser el final definitivo del ser humano. A quién le importa el ser humano cuando hay sed. Cambio toda la especie humana por una botella de agua ahora mismo— dice V.
—Te has pasado— dice M.
—Bueno, seguro que en otras circunstancias no lo habría dicho ni pensado, pero ahora sí. Morir antes o después, ¿qué más me da?— dice V.
—Si al menos pudiéramos escondernos en algún sitio, esperar a que pase todo y aprender a cazar o encontrar comida y agua... Tendremos que empezar a pensarlo a partir de mañana, si Bibiana no llega— dice K.
—A nosotros nos puede pasar. Deberíamos intentar llevarla— dice V.
—Imposible. ¿La has visto? Somos tres, no podemos con ella— dice K.
—¿Y si encontramos agua? ¿Se la damos? Va a mejorar— dice M.
—¿Estás tonto?— dice V.
—Marquitos, si no le damos agua va a morir. Verdú, si no hacemos algo para salvarnos, vamos a morir los cuatro, por una cosa o por otra. Tenemos que pensar con claridad y se está haciendo de noche— dice K.
—Bueno, vamos a descansar un poco antes de subir, que me estoy rayando la mente— dice M.
—Vaya mierda de fin del mundo, con las pipas, con el puto disco este de bossanova… ¿No había nada más?—dice V.
—Estaba puesto— dice M.
—Joder, qué aburrimiento— dice V.
—Puedes cantar tú— dice K.
Se hace de noche y revisan sus armas antes de subir a la tubería rota a por algo de agua sin saber qué se van a encontrar. Se acaba el disco y vuelve a empezar desde el principio. Suena Desafinado.
T3L3SC0P10
Hay una cosa
Que debo decir
Te...
No sé si es bueno
Que la diga aquí
Telescopio
Cae un cometa
Viene a por mí
Telescopio, telescopio
Hoy no lo he visto
O puede que sí
Tele, tele, tele, tele, tele, tele, tele...
Tengo la sensación
De ser un mero reflejo en el cristal
Aumenta mi visión
Si me dedico a observar
Tengo la impresión
De estar parado en el cráter de un volcán
Donde vivimos tú y yo
Luchando día a día
Vas al parque
Y oigo tu voz
Telescopio, telescopio
Ves mi perfil
Noctámbulo
Telescopio, telescopio
Miras mi libro
Y qué pienso yo
Telescopio, telescopio
Tuit aliado:
mina mi guión
T-t-t-t-t-t-t...
Tengo la sensación
De ser un mero reflejo en el cristal
Aumenta mi visión
Si me dedico a observar
Y es que no hay nada mejor
Que estar parado en el cráter de un volcán
Donde vivimos tú y yo
Luchando día a día
¿Qué más da
quién fuera el que nos viera antes?
Billy Nelson, David Bowie,
Johann Kepler, Ticho Brahe…
Salgo al balcón
Está saliendo el sol
Telescopio, telescopio
Como melón
Como me lo como yo
Telescopio, telescopio
Voy a nadar
Y llego hasta el mar
Telescopio, telescopio
Tú haces lo mismo
Y llegas al abismo




